Antropología pedagógica : intelección, voluntad y afectividad / Fideligno de Jesus Niño Mesa
Tipo de material:
TextoIdioma: Español Series Mesa Redonda (Cooperativa Editorial Magisterio) ; 64Editor: Bogotá : Cooperativa Editorial Magisterio, 1998Edición: 1.ª ediciónDescripción: 415 páginasISBN: - 9582003871
- 9789582003876
- 370
| Tipo de ítem | Biblioteca actual | Colección | Signatura topográfica | Copia número | Estado | Código de barras | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Libros | Biblioteca Campus Santa Fe de Antioquia | Colección General | 370.19 N718 (Navegar estantería(Abre debajo)) | Disponible | 01098766 | ||
| Libros | Centro Documentación Educación (Bl. 9-140) | Colección General | LA/0084 (Navegar estantería(Abre debajo)) | 1 | Disponible | 0595186 |
Prólogo / Germán Marquínez Argote -- Introducción -- Capítulo 1: La educabilidad humana -- Capítulo 2: Educar para el activo y creador arraigo en la realidad -- Capítulo 3: Hacia una pedagogía de la inteligencia -- Capítulo 4: Pedagogía crítica e investigativa -- Capítulo 5: Educar en la libertad y la alegría --
Bibliografía
Desde la antropología pedagógica aquí esbozada se hace un enérgico llamado de atención a pedagogos y prácticas educativas que enfatizan demasiado la pasividad y plasticidad del educando. Vida, decimos, es ya autoposesión que implica cierto control y dominio. Tratándose del hombre esa vida es autorrealización libre y creadora, nunca mera sumisión asimiladora de modelos por muy espirituales y valiosos que se pretendan.Todo proyecto educativo, como bien lo sabe cualquier educador/a, es profundamente tendencioso o intencionado. No existe práctica educativa inocente. Por lo pronto, se puede decir que esa intrínseca intencionalidad radica en que cualquier esfuerzo formativo asume al hombre como educable, es decir, como proyecto y tarea de realización humana: de ahí que su propósito sea ayudarlo y orientarlo para que se haga efectivamente educando llegado el día y, de alguna manera, también educador.Todo proyecto educativo, como bien lo sabe cualquier educador/a, es profundamente tendencioso o intencionado. No existe práctica educativa inocente. Por lo pronto, se puede decir que esa intrínseca intencionalidad radica en que cualquier esfuerzo formativo asume al hombre como educable, es decir, como proyecto y tarea de realización humana: de ahí que su propósito sea ayudarlo y orientarlo para que se haga efectivamente educando llegado el día y, de alguna manera, también educador. (Tomado de Internet)